Psicología para Adolescentes

Psicóloga para adolescentes en Córdoba: un espacio propio en una etapa que no es fácil para nadie

Acompaño a adolescentes que atraviesan ansiedad, dificultades de identidad, conflictos familiares o vinculares, con un espacio confidencial que respeta su autonomía sin dejar de lado la comunicación necesaria con la familia.

¿Necesitás orientación?

Si dudás sobre si lo que le pasa a tu hijo/a requiere una consulta, escribime y te oriento antes del primer turno.

Modalidad de atención

Presencial en Cerro de las Rosas, Córdoba Capital.

Online por videollamada, para toda Argentina.

Psicólogo Zona Norte Cordoba | Lic. Vanina Lopez

Por qué la adolescencia necesita un abordaje propio

La adolescencia es una etapa de reorganización psíquica profunda: cambios corporales, construcción de identidad, mayor autonomía respecto de la familia, y una relación con los vínculos de pares que pasa a ocupar un lugar central. No es "una niñez más grande" ni "una adultez incompleta": tiene su propia lógica y, por lo tanto, requiere un abordaje terapéutico específico.

Muchas familias consultan cuando notan un cambio brusco en el estado de ánimo, el rendimiento escolar o la forma de vincularse de su hijo o hija adolescente. Otras veces es el propio adolescente quien pide ayuda, directamente o a través de una señal indirecta que sus padres logran identificar. En ambos casos, mi trabajo empieza por generar un espacio de confianza donde el adolescente sienta que puede hablar con libertad, sin que eso implique que todo lo que se dice en sesión se traslada automáticamente a sus padres.

Motivos de consulta frecuentes en la adolescencia

Ansiedad vinculada a exigencias académicas, sociales o expectativas propias y familiares.

Dificultades de identidad: quién soy, qué quiero, cómo me relaciono con mi cuerpo y con los demás.

Conflictos familiares, especialmente en torno a límites, autonomía y comunicación con padres o tutores.

Dificultades vinculares con pares: conflictos de amistad, situaciones de exclusión o bullying.

Angustia o tristeza sostenida, que en esta etapa a veces se expresa más a través de la irritabilidad o el aislamiento que de la tristeza evidente.

Fragilidad y comparación constante, frecuentemente potenciada por el uso de redes sociales.

Dificultades para proyectar el futuro: elección de estudios, presión sobre "qué van a hacer con su vida".

Uso problemático de pantallas o redes sociales como síntoma de una dificultad emocional de base.

Cómo trabajo con adolescentes

Confidencialidad y comunicación con la familia: el equilibrio central

Este es, probablemente, el punto más delicado del trabajo con adolescentes y el que más dudas genera tanto en madres y padres como en los propios adolescentes. Mi criterio general es sostener la confidencialidad del contenido específico de las sesiones, de la misma forma que lo haría con cualquier paciente adulto, porque esa confianza es la base que permite que un adolescente se anime a hablar con honestidad. Al mismo tiempo, sostengo un espacio de comunicación periódica con los padres sobre el estado general del proceso —sin entrar en el detalle de lo que se conversa en sesión—, y siempre voy a romper esa confidencialidad si identifico una situación de riesgo real para la integridad del adolescente, comunicándolo a la familia con la mayor claridad y cuidado posible.

Primera entrevista

Suele incluir un primer encuentro breve con los padres o tutores para relevar el motivo de consulta desde su perspectiva, seguido de sesiones individuales con el adolescente. En algunos casos, dependiendo de la edad y la situación, la primera entrevista puede hacerse directamente con el adolescente si así lo prefiere.

El trabajo terapéutico propiamente dicho

A diferencia del trabajo con niños, con adolescentes el abordaje se acerca más al de la terapia adulta: conversación directa, reflexión sobre situaciones concretas de su vida cotidiana, herramientas para el manejo de ansiedad o angustia.

¿A partir de qué edad se considera adolescencia en este encuadre?

En términos generales, a partir de los 12-13 años y hasta la mayoría de edad, aunque el corte no es rígido y depende del desarrollo particular de cada persona joven.

Preguntas frecuentes

¿Ustedes me van a contar todo lo que mi hijo/a dice en las sesiones?

No, y es importante que tanto los padres como el adolescente entiendan esto desde el principio del proceso. El contenido específico de lo que se habla en sesión está resguardado por la misma confidencialidad que rige cualquier proceso terapéutico, y esa confidencialidad es, justamente, lo que permite que un adolescente se anime a hablar con honestidad sobre lo que le pasa. Lo que sí voy a compartir con ustedes son orientaciones generales sobre cómo viene el proceso y sugerencias sobre cómo pueden acompañar desde su rol de padres. La única excepción a la confidencialidad es si identifico una situación de riesgo real para la integridad de su hijo/a, en cuyo caso me voy a comunicar con ustedes con la mayor claridad y cuidado posible, priorizando siempre su seguridad.

Es una situación frecuente, especialmente si el adolescente percibe la propuesta como una imposición o como una señal de que "algo está mal" con él o ella. Suele ayudar plantearlo no como una consecuencia de un problema, sino como un espacio propio, confidencial, donde puede hablar de lo que quiera sin el filtro de la mirada familiar. También puede ser útil ofrecer que la primera entrevista sea simplemente para conocer el espacio, sin compromiso de continuar, bajando la presión de la decisión. Si la resistencia persiste después de intentarlo, podemos conversarlo en una primera consulta solo con los padres, para pensar juntos estrategias específicas según la situación particular de su hijo/a.

El psicólogo aborda la dimensión emocional, vincular y de salud mental en un sentido amplio: ansiedad, angustia, conflictos familiares, dificultades de identidad. El psicopedagogo, en cambio, se especializa en el proceso de aprendizaje específicamente: dificultades de lectoescritura, cálculo, atención en el contexto escolar, entre otros. En muchos casos ambos abordajes se complementan, especialmente cuando una dificultad de aprendizaje genera además un impacto emocional, o viceversa. Si no estás segura de cuál es el profesional indicado para la situación de tu hijo/a, podés escribirme y te oriento antes de coordinar el primer turno.

Depende del motivo de consulta y de cómo evoluciona la situación familiar y personal del adolescente. Procesos centrados en un conflicto puntual pueden mostrar avances en pocos meses. Procesos vinculados a la construcción de identidad o a dinámicas familiares más complejas suelen sostenerse durante toda la etapa adolescente, con ajustes de frecuencia según los momentos de mayor o menor necesidad de acompañamiento.

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